En ocasiones te das cuenta de que la vida te enseña mucho. Por ejemplo, hace 3 años me enamoré de un chico. Tal vez te preguntarás: ¿qué pasó? Cuenta. Pues todo pasó un día que debía viajar a un lugar a comprar ropa. Sí, fui... pero con una prima. Casualidad, mi hermana —que era la que me iba a comprar la ropa— no pudo ir. Ella iba a ir con un amigo que conocía, pero a quien yo no conocía. Por diferentes motivos terminó yendo mi prima, fue él y fui yo.
Desde el primer momento dije: "Él me cae mal". En el viaje yo llevaba unos lentes; él me los pidió y luego me los devolvió. Al llegar al lugar, me pidió el celular para charlar con su novia... sí, tenía novia. Luego compré unos panes y me dijo: "¿Pagarás con efectivo? ¡Dame el efectivo! Yo lo paso de la tarjeta". Yo le respondí: "Ah, ya, ¿para tomar alcohol?", y él respondió: "Sí, claro, ¿cómo supiste?".
En el autobús de regreso me iba a sentar en otro asiento, pero él me dijo: "Siéntate conmigo". Cuando compró un reloj, yo lo escogí, dije: "¡Ese!", y él le dijo al vendedor: "Deme ese para llevar". Ese día peleamos por el asiento; él dijo: "No invadas mi espacio", y yo le respondí: "Tú eres el que invade mi espacio". Luego llegamos. Él traía los panes que yo había comprado y me pidió permiso para darle a alguien. Ese día para mí fue lindo... o eso creía.
La noche siguiente había una fiesta. Yo fui y él pasó cerca de mí; intercambiamos miradas. Luego yo estaba sentada con mi celular, él se acercó y me preguntó: "¿Qué haces?". Yo respondí: "Nada", llena de nervios, porque ya había descubierto que me gustaba.
Luego vino el choque de realidad: él tenía novia en mi colegio... sí, en mi mismo colegio. Yo intentaba llamar su atención cuando estaba cerca, pero un día lo vi besándose con su novia afuera de mi salón. Ese día me sentí mal, pero no lo demostré. Después me idealizaba y en mi mente borraba la imagen de que tenía novia.
Al pasar los días, yo iba a un lugar donde el Wi-Fi era gratis; cabe mencionar que todos iban allí. Un día normal yo estaba allí y él llegó. Ya conocía el ruido de su moto; al escucharlo me emocionaba, o eso creía. Él llegaba y decía "Hola". Solo sé que una vez comentó que su novia no le respondía los mensajes, y yo, toda ilusa, le seguía la corriente. Luego él se fue de ese lugar. En mi mente yo creía que él era perfecto, olvidaba por momentos que tenía novia y vivía con el engaño de que él me pediría ser su novia, algo que jamás pasó. Soñaba con recibir un mensaje de él, pero nunca llegó. Pasaba día y noche viendo su "en línea"; yo nunca le escribí y él tampoco lo hizo.
Luego iba por la calle y lo vi. Él pasó y dijo algo: "¡Hey, veme!". Yo no vi, pero insistió diciendo: "¡Hey!". Yo, sonriendo, miré. Él andaba con un amigo, solo eso, y luego se fue. Después, cada que iba camino al colegio lo veía con sus amigos, con su novia, etc. Cabe mencionar que al principio comenté que era amigo de mi hermana; pues sí, él se tomaba fotos y pasaba tiempo con mi hermana.
Luego fui a casa de una amiga de mi hermana porque sabía que él estaría allí. Ya habían pasado meses de eso. Al llegar, sí estaba allí. Yo debía poner a cargar el celular y mis manos temblaban; tal vez no lo vio, o eso quiero creer. Luego ese día fuimos a un río, pero él no fue, se fue a otro lugar. Lo extraño es que la dueña de la casa, camino al río, me preguntó a solas: "¿Quién te gusta? ¿No hay alguien que te guste?". Yo respondí: "No, nadie", pero mi mente gritaba su nombre... solo en mi mente.
Luego no lo vi más. Pasaron meses y lo vi en una fiesta. Él era feliz con sus amistades, pero creo que ya se había olvidado de mí, ni me miraba. Pero mi instinto siempre era buscarlo. Luego intenté olvidarlo; él se fue de donde vivía.
Pasaron meses, tal vez 1 o 2 años, y volví a verlo el día menos pensado. Él pasó caminando, pasó en una moto y siguió. Más adelante se detuvo. En ese momento mis sentimientos volvieron a mezclarse en confusión. Cuando bajé dije "Gracias", y él respondió: "A la orden". Luego no lo volví a ver, hasta en redes. Sí, todavía lo tengo en redes. Vi una foto de él con su chica, su nueva novia. Me sentí triste al ver esa publicación y la miré por horas. Luego dejé de ver la foto y le recé a Dios que me ayudara a olvidarlo, que él no era para mí.
Cabe mencionar que yo era la chica de casa, la que no salía, la callada, con horario de llegada, horario de salida y padres estrictos. Él era el chico rebelde que salía a fiestas, andaba con chicos de su edad y los comentarios decían que consumía. Un día común, mamá mencionó a ese chico, mencionó su nombre y dijo que consumía, que había muchos comentarios feos de él. Por fuera me sorprendió, pero por dentro dije: "Él jamás será alguien aceptable en mi familia".
Pasó tiempo y no volví a verlo. Intenté superarlo y con el tiempo olvidé que existía. Un día fui de compras con mamá y él pasó. Solo vi su camisa, su espalda, y supe que era él. Yo estaba hablando y cuando lo vi tartamudeé. Mamá tal vez no se dio cuenta, pero yo sentí ese amor confuso de vuelta. Luego no volví a verlo.
Han pasado 3 años desde entonces y no supe de él, hasta hace un mes que dijeron un mal comentario de él, pero yo solo ignoré. Hoy escuché su nombre nuevamente. Mamá dijo que está preso. Yo, sorprendida, pregunté por qué, y ella respondió que hay rumores de que golpeaba a su mamá. No solo eso: en el otro país está preso porque golpeó a una chica y le dieron 6 años de cárcel. Al terminar de decir eso, mamá preguntó: "¿Tú lo recuerdas, verdad?", y yo respondí: "Sí, mamá, yo lo recuerdo...".
Pensé un rato: está mal lo que hizo, pero Dios me salvó de que yo fuera esa chica a la que golpeó. Dios me salvó de esa vida. Hoy ya olvidé a ese chico... bueno, eso creo, porque sigo escribiendo esta carta pensando que él la leerá y dirá: "Ese chico de la historia fui yo".
P.D.: Por muchos años estuviste en mis sueños, pero ya no lo estás.