Amplio un poco. Hace un tiempo fuí a recuperar un ejército de consolas que tenia en lo de mi vieja. Andaban todas porque yo las cuidé como el oro (PS1, PS2 y Xbox360)
Mientras las ponía a punto para volverlas a cajonear sin polvo y más ordenadas, le dí una cuota mas de vida a la PS2 bajandole el FreeMcBoot y el OPL (si tienen la PS2 tirada y le quieren sacar todo el jugo háganlo porque es un viaje de ida). Terminé con esa y arranqué la Xbox360.
A la Xbox le actualicé el Aurora y mientras navegaba mirando los juegos me puse a jugar al Dante's Inferno (tengo varios juegos ahí que nunca jugué porque, tarde pero seguro, llegó el recambio generacional con la PS4).
Al otro día, prendo la Xbox. No arranca. Se había quemado el transformador. Encima el modelo que tengo yo es la Elite (de las últimas 360). El arreglo del trafo salió 80k, el respuesto rondaba entre 50-80k.
¿Porqué elegí arreglarlo? Más que nada porque es el original (aunque sinceramente no me cambiaba). Preferí pagarle a un tipo que se dedica al oficio de arreglar cosas: probar voltaje, desarmar, soldar, pegar, volver a probar. No estamos en tiempo de abundancia y decidí que valía más hacer ese esfuerzo que comprar una pieza por dos mangos, y sinceramente creo que el oficio es el futuro en tiempos de automatización.
Yo no me arrepiento de la decisión, de hecho lo volvería a hacer.
¿Uds que hubieran hecho? Me interesa su opinión la verdad porque no se si somos muchos los que pensamos así